Queremos contarte tres fascinantes historias que se desarrollan en torno al viaje que realizamos por Europa y México.
Visitamos los pueblos de Fabbriche Di Careggine, Manjarín y Ojuela.. En cada pueblo encontramos un maravilloso mundo oculto detrás de cada uno de ellos. Empezando por el sólo hecho de que el algún momento de la historia fueron poblaciones muy prósperas y de las cuales hoy sólo hay ruinas. No obstante, esto no es impedimento para adentrarnos en esta fabulosa aventura y que vivas con nosotros experiencias únicas, conozcamos personas admirables, tengamos sensaciones de miedo, vértigo e inclusive aventura y porque no decirlo también valor.
Para llegar a este pueblo viajamos Italia, país de los enamorados. Nos desplazamos a la provincia de Lucca donde encontramos la presa de Lago Vagli que justo había sido vaciada. Estamos sorprendidos de ver el misterioso pueblo Fabbriche Di Careggine.
Fabbriche Di Careggine fué fundado por un grupo de herreros de Brescia quienes hace unos hace unos 800 años, construyeron sus hogares talleres y fábricas.
Vemos las ruinas y algunas construcciones que aún se conservan. Estamos muy admirados por lo que vemos. Decidimos caminar entre las ruinas del pueblo y notamos que es muy pequeño, calculamos que tuvo al menos de 50 casas, también apreciamos la estructura de una Iglesia (San Teodoro) y algunos restos de lo que algún día fue un cementerio.
Vemos las ruinas y algunas construcciones que aún se conservan. Estamos muy admirados por lo que vemos. Decidimos caminar entre las ruinas del pueblo y notamos que es muy pequeño, calculamos que tuvo al menos de 50 casas, también apreciamos la estructura de una Iglesia (San Teodoro) y algunos restos de lo que algún día fue un cementerio.
Nos dirigimos a la provincia de león en el hermoso país de España......
MANJARIN!
Después de cinco horas de vuelo, por fin hemos llegado! Ahora, nos disponemos a viajar hasta el municipio de Santa Colomba de Somoza y hemos tomado el Camino de Santiago. El viaje es largo, pero no importa estamos muy animados y queremos conocer más. De repente, Oh! no puede ser nuestro automóvil se ha quedado sin gasolina, estamos barados a mitad de camino. Tendremos que andar a pie.
En el camino nos topamos con la Cruz de Ferro,un emblema histórico de esta zona. Después de 30 minutos de caminata, agotados del viaje, con un frío intenso y a punto de desistir en nuestra travesía, por fin encontramos Manjarín, un pueblo abandonado en el siglo XIX.
En la entrada del pueblo vemos un sin numero de avisos. Entramos y empezamos a buscar un sitio donde pasar la noche. El lugar se encontraba prácticamente en ruinas y deshabitado. De pronto, sale a nuestro encuentro Tomas Martínez de Paz más conocido como Tomas el templario un hombre anciano, "ermitaño” que desde el año de 1993, es el hospitalario de los peregrinos. Que salvación, cuando vemos a Tomás, nos vuele "el alma al cuerpo". El señor muy amable nos lleva a un albergue de peregrinos. Al vernos cansados y hambrientos nos ofrece refugio para pasar la noche.
El sitio parece una escuela vacía, pero en su interior don Tomás lo ha adecuado para hospedar a los peregrinos, así es como el llama a todo aquel que visita la región. Tomas nos ofrece algunos objetos del símbolo del temple que tiene a la venta. En agradecimiento le compramos una campana tallada, hermosa reliquia de la época medieval. Intrigados por la entrada del pueblo y sus numerosos avisos, le preguntamos a Tomás porque estaban ahí y que pasó con el pueblo. Entonces nos cuenta que desde la época medieval los pobladores de Manjarin estaban libres de pagar impuesto a cambio de que mantuvieran bien señalizado el lugar en épocas de fuertes inviernos y nevadas. Con el paso del tiempo la población fue descendiendo hasta quedar habitado Manjarin con sólo nueve personas.
Al caer la noche Don Tomás nos invita a Orar por los templarios, la virgen y el arcangel Rafael. Una tradición de todo aquel que visita Manjarín. Con mucha solemnidad y respeto hacemos las tres oraciones del día. Decimos entonces. "este sitio si que es especial" pues nos sentimos espirituales, renovados y viajando en el tiempo hacia la época medieval. Posteriormente, Tomás nos brinda una cena exquisita, lavamos los platos y acomodamos nuestras camas para descansar y poder continuar con nuestra travesía al siguiente día.
Nos despedimos de Manjarín y ahora estamos rumbo a.... México lindo y querido!!!
En la entrada del pueblo vemos un sin numero de avisos. Entramos y empezamos a buscar un sitio donde pasar la noche. El lugar se encontraba prácticamente en ruinas y deshabitado. De pronto, sale a nuestro encuentro Tomas Martínez de Paz más conocido como Tomas el templario un hombre anciano, "ermitaño” que desde el año de 1993, es el hospitalario de los peregrinos. Que salvación, cuando vemos a Tomás, nos vuele "el alma al cuerpo". El señor muy amable nos lleva a un albergue de peregrinos. Al vernos cansados y hambrientos nos ofrece refugio para pasar la noche.
El sitio parece una escuela vacía, pero en su interior don Tomás lo ha adecuado para hospedar a los peregrinos, así es como el llama a todo aquel que visita la región. Tomas nos ofrece algunos objetos del símbolo del temple que tiene a la venta. En agradecimiento le compramos una campana tallada, hermosa reliquia de la época medieval. Intrigados por la entrada del pueblo y sus numerosos avisos, le preguntamos a Tomás porque estaban ahí y que pasó con el pueblo. Entonces nos cuenta que desde la época medieval los pobladores de Manjarin estaban libres de pagar impuesto a cambio de que mantuvieran bien señalizado el lugar en épocas de fuertes inviernos y nevadas. Con el paso del tiempo la población fue descendiendo hasta quedar habitado Manjarin con sólo nueve personas.
Al caer la noche Don Tomás nos invita a Orar por los templarios, la virgen y el arcangel Rafael. Una tradición de todo aquel que visita Manjarín. Con mucha solemnidad y respeto hacemos las tres oraciones del día. Decimos entonces. "este sitio si que es especial" pues nos sentimos espirituales, renovados y viajando en el tiempo hacia la época medieval. Posteriormente, Tomás nos brinda una cena exquisita, lavamos los platos y acomodamos nuestras camas para descansar y poder continuar con nuestra travesía al siguiente día.
Nos despedimos de Manjarín y ahora estamos rumbo a.... México lindo y querido!!!
OJUELA
Por la ruta de Mapimí, Durango en México, a pocos minutos encontramos Ojuela, un pueblo fundado por el Jesuita Servando de Ojuelos. De camino al pueblo, nos topamos con una impresionante estructura: el puente colgante,construido con cables de acero y tablones de madera, una maravilla de la construcción en ingeniería!
Cruzamos el puente con gran temor, erán más de 336 metros de recorrido a una altura y casi 100 metros de profundidad. Al caminar por el puente, sentimos como se tambalea con cada paso y la brisa del viento, que rosa nuestros rostros haciendo rechinar los tablones de la estructura. Estamos muy asustados! Nuestro guía, un joven artesano, que nos ve muy inquietos en el trayecto del puente, nos sugiere que caminemos despacio para no sentir tanto el meseo de la estructura.
Para olvidarnos del susto, le preguntamos al artesano la historia de Ojuela. El nos cuenta que en el año de 1958 el conquistador español Francisco de Ojuela descubrió una gran mina de plata y otros minerales, que durante mucho tiempo esta fue la principal actividad económica de la población y se establecieron colonias de mineros al punto de habitar en el pueblo cerca de cinco mil personas debido a la prosperidad a la zona. También nos cuenta que para facilitar la extracción y movilización de los minerales preciosos, en el año de 1892 se construyó este puente colgante .
Por fin llegamos al otro extremo! casi que no lo logramos. Después de escuchar la fascinante historia de Ojuela, nos entra la curiosidad por recorrer las minas abandonadas con la esperanza de encontrar "algún tesoro" o minerales preciosos Desde lejos divisamos las ruinas, construcciones abandonadas sin techo y con la sensación de total olvido. Nos adentramos entonces en las minas, abandonadas con algunas maquinas antiguas y oxidadas. Damos un recorrido por ellas...pero nada ni un tesoro encontramos.
Convencidos de que ahí terminaba nuestra aventura, y un tanto temerosos por volver atravesar el laaaaargo puente, nuestro guía nos ofrece una opción aún más arriesgada para regresarnos: El canopí. Waoooo!!! que sensación más increíble! Nos lanzamos prácticamente al vació. Una experiencia inolvidable, podemos apreciar el hermoso paisaje entre los dos cerros que separan la zona.
Cruzamos el puente con gran temor, erán más de 336 metros de recorrido a una altura y casi 100 metros de profundidad. Al caminar por el puente, sentimos como se tambalea con cada paso y la brisa del viento, que rosa nuestros rostros haciendo rechinar los tablones de la estructura. Estamos muy asustados! Nuestro guía, un joven artesano, que nos ve muy inquietos en el trayecto del puente, nos sugiere que caminemos despacio para no sentir tanto el meseo de la estructura.
Para olvidarnos del susto, le preguntamos al artesano la historia de Ojuela. El nos cuenta que en el año de 1958 el conquistador español Francisco de Ojuela descubrió una gran mina de plata y otros minerales, que durante mucho tiempo esta fue la principal actividad económica de la población y se establecieron colonias de mineros al punto de habitar en el pueblo cerca de cinco mil personas debido a la prosperidad a la zona. También nos cuenta que para facilitar la extracción y movilización de los minerales preciosos, en el año de 1892 se construyó este puente colgante .
Por fin llegamos al otro extremo! casi que no lo logramos. Después de escuchar la fascinante historia de Ojuela, nos entra la curiosidad por recorrer las minas abandonadas con la esperanza de encontrar "algún tesoro" o minerales preciosos Desde lejos divisamos las ruinas, construcciones abandonadas sin techo y con la sensación de total olvido. Nos adentramos entonces en las minas, abandonadas con algunas maquinas antiguas y oxidadas. Damos un recorrido por ellas...pero nada ni un tesoro encontramos.
Definitivamente cerramos con broche de oro nuestra gran aventura en el mundo de los pueblos abandonados! Ahora, es momento de regresar a casa.










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